ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS
Y TRASTORNOS NEUROPSICOLÓGICOS
Clasificación de las enfermedades neurológicas
TRAUMATISMO CRANEO ENCEFALICO TCE
CLASIFICACIÓN
TRATAMIENTO
ENFERMEDADES NEURO-DEGENERATIVAS
ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
La demencia es un síndrome caracterizado por un deterioro de las funciones cognitivas —como la memoria, el lenguaje o el razonamiento— que afecta la autonomía y las actividades de la vida diaria. Puede tener distintas causas. La enfermedad de Alzheimer es una de ellas y constituye el tipo más frecuente de demencia. Por eso, no toda persona con demencia tiene Alzheimer, aunque una persona con Alzheimer puede llegar a presentar demencia conforme progresa la enfermedad (Organización Mundial de la Salud, 2026).
DEFINICIÓN:
La enfermedad de Alzheimer es un proceso neurodegenerativo progresivo que altera el funcionamiento cerebral. En muchas personas, una de sus primeras manifestaciones es la dificultad para recordar acontecimientos o conversaciones recientes. Con el tiempo pueden afectarse también el lenguaje, la orientación, el razonamiento, la conducta y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Su evolución no es idéntica en todas las personas (Mayo Clinic, 2026).
HISTORIA DEL ALZHEIMER
En noviembre de 1901, Auguste Deter, una mujer de 51 años, ingresó en una institución para personas con enfermedades mentales y epilepsia en Fráncfort, Alemania. Su familia había observado cambios progresivos que ya afectaban su vida cotidiana: olvidaba información reciente, tenía dificultades para realizar tareas domésticas y, en ocasiones, se desorientaba. También presentaba ideas de persecución y cambios en su comportamiento. Allí fue evaluada por el médico Alois Alzheimer (Maurer et al., 1997; Hippius & Neundörfer, 2003).
El caso llamó la atención de Alzheimer porque las dificultades de Auguste no se limitaban a «olvidar cosas». Sus problemas de memoria se acompañaban de alteraciones del lenguaje, confusión y una pérdida cada vez mayor de su capacidad para desenvolverse de forma autónoma. Durante la evaluación, el médico registró tanto sus respuestas como la evolución de sus síntomas. Así, el caso permitió observar la relación entre distintos cambios cognitivos, emocionales y conductuales (Maurer et al., 1997).
La salud de Auguste continuó deteriorándose hasta su fallecimiento en 1906. Alzheimer, que para entonces trabajaba en Múnich, estudió su cerebro después de la muerte. Describió dos hallazgos que llegarían a ser fundamentales en la investigación de esta enfermedad: las placas amiloides y los ovillos neurofibrilares. Ese mismo año presentó sus observaciones ante una reunión de especialistas; posteriormente publicó el caso (Hippius & Neundörfer, 2003).
En 1910, el psiquiatra Emil Kraepelin empleó el nombre enfermedad de Alzheimer para referirse a este cuadro. Con el paso del tiempo se comprendió que la enfermedad también afecta a personas mayores y que no constituye una consecuencia normal del envejecimiento (Hippius & Neundörfer, 2003).
Desde una perspectiva neuropsicológica, la historia de Auguste Deter conserva especial valor: muestra que la evaluación de una persona con deterioro cognitivo debe considerar la memoria, el lenguaje, la orientación, la conducta y el funcionamiento diario, así como la forma en que estos cambios evolucionan con el tiempo.
ETIOPATOGENIA
Aunque los científicos saben que la enfermedad de Alzheimer implica una falla de las células nerviosas, la razón por la cual esto ocurre es aún desconocida.
En función de la edad de aparición de los síntomas se clasifican en:
- EA de inicio precoz, si el comienzo es antes de los 65 años.
- EA de inicio tardío, si comienza después de los 65 años.
En relación a los antecedentes familiares las investigaciones han demostrado que las personas cuyo padre, madre, hermano o hermana padecen del Alzheimer son más propensas a desarrollar la enfermedad que aquellas sin un familiar cercano con la enfermedad de Alzheimer.
Los factores de riesgo para esta enfermedad pueden ser:
- Antecedentes de traumatismo craneal.
- Presión arterial alta por mucho tiempo.
- Pertenecer al género femenino
- Historial médico de síndrome de Down o demencia en la familia.
Anatomía neuropatológica y bioquímica
La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación anormal de dos proteínas: beta-amiloide y tau. Los fragmentos de beta-amiloide se agrupan fuera de las neuronas y forman placas amiloides. Por su parte, la proteína tau alterada se acumula dentro de las neuronas y forma ovillos neurofibrilares. Ambos hallazgos se acompañan de alteraciones en las sinapsis, pérdida neuronal e inflamación del tejido cerebral (National Institute on Aging, 2024).
El daño de las conexiones neuronales suele hacerse evidente en regiones importantes para la memoria, como la corteza entorrinal y el hipocampo, situadas en el lóbulo temporal medial. La acumulación de tau sigue un patrón de extensión desde estas regiones hacia otras áreas corticales. A medida que progresa la enfermedad, se afectan también zonas de los lóbulos temporal, parietal y frontal. La pérdida de neuronas y conexiones contribuye a la atrofia cerebral progresiva y ayuda a explicar la aparición de dificultades de memoria y, posteriormente, de otras funciones cognitivas (National Institute on Aging, 2024).
Desde el punto de vista bioquímico, se altera la comunicación entre las neuronas. Entre los sistemas afectados se encuentra el colinérgico, que utiliza acetilcolina y participa en procesos como la atención y la memoria. También pueden alterarse otros sistemas de neurotransmisión. Por tanto, el deterioro cognitivo no se explica por un solo cambio químico, sino por la interacción entre la acumulación anormal de proteínas, el daño sináptico, la pérdida neuronal y otros procesos de la enfermedad (Amirrad et al., 2017; National Institute on Aging, 2024).
Cuadro clínico
Las manifestaciones de la enfermedad de Alzheimer pueden organizarse en tres ámbitos. El cognitivo incluye, con frecuencia, dificultades iniciales para aprender y recordar información reciente; conforme avanza la enfermedad pueden afectarse la orientación, el lenguaje y otras funciones que se desarrollarán en el apartado neuropsicológico (Ardila & Rosselli, 2007).
El ámbito psicológico y neuropsiquiátrico comprende cambios del estado de ánimo y del comportamiento, como depresión, ansiedad, apatía, irritabilidad o inquietud. Algunas personas también pueden presentar agitación, alteraciones del sueño, ideas delirantes o alucinaciones. Estas manifestaciones varían entre pacientes y no aparecen necesariamente todas ni en una etapa fija (Ardila & Rosselli, 2007; Mayo Clinic, 2026).
El ámbito funcional se refiere a la pérdida progresiva de autonomía: primero pueden surgir dificultades en tareas complejas y, en etapas avanzadas, necesidad de ayuda para las actividades básicas de la vida diaria (Organización Mundial de la Salud, 2026).
Alteraciones neuropsicológicas:
La evaluación neuropsicológica permite describir qué funciones presentan dificultades, cuáles se conservan y cómo repercuten esos cambios en la vida diaria. Entre las alteraciones que pueden observarse se encuentran:
Memoria: dificultad para aprender y recordar información reciente, como conversaciones, citas o acontecimientos.
Orientación: confusión respecto al tiempo y, conforme avanza la enfermedad, dificultad para ubicarse en lugares conocidos.
Lenguaje: problemas para encontrar palabras, nombrar objetos o seguir conversaciones.
Atención y funciones ejecutivas: dificultad para concentrarse, organizar actividades, tomar decisiones y resolver problemas.
Habilidades visuoespaciales y práxicas: dificultades para calcular distancias o realizar algunas actividades aprendidas.
Estado de ánimo y conducta: pueden aparecer apatía, ansiedad, irritabilidad u otros cambios conductuales.
Las cinco A del Alzheimer son una forma didáctica de resumir algunas alteraciones que pueden observarse durante la enfermedad: amnesia (memoria), anomia (dificultad para encontrar palabras), afasia (lenguaje), apraxia (realización de actos aprendidos) y agnosia (reconocimiento). No constituyen por sí solas un diagnóstico, y su presencia e intensidad varían según la persona y la evolución de la enfermedad (Lorena, 2021).
Fases:
La enfermedad se puede dividir en tres etapas:
Inicial, con una sintomatología ligera o leve, el enfermo mantiene su autonomía y sólo necesita supervisión cuando se trata de tareas complejas.
Intermedia, con síntomas de gravedad moderada, el enfermo depende de un cuidador para realizar las tareas cotidianas.
Terminal estado avanzado y terminal de la enfermedad, el enfermo es completamente dependiente.
Diagnóstico:Para el diagnóstico se deben realizar: evaluación neurológica, psiquiátrica, neuropsicológica, pruebas de laboratorio, TAC, EEG,ECC, la única forma de confirmar el diagnóstico es con un examen de tejido del cerebro que se hace post-morten.
Pronóstico: El resultado es desfavorable, el trastorno progresa de forma permanente,es común que de presente incapacidad total y la muerte que sucede en el lapso de 15 años.
Tratamiento: Actualmente no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer. La atención busca tratar síntomas, mantener la autonomía el mayor tiempo posible y apoyar tanto a la persona como a sus cuidadores. Puede incluir tratamiento médico, adaptaciones del entorno, actividades significativas, apoyo psicológico y psicoeducación familiar.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Ardila, A., & Rosselli, M. (2019). Neuropsicología clínica (2.ª ed.). El Manual Moderno.
- Ardila, A., & Rosselli, M. (2007). Neuropsicología clínica. El Manual Moderno. Texto disponible para consulta en FLENI.
- Lorena. (2021, 14 de diciembre). Las cinco A’s de Alzheimer. Nepsa Rehabilitación Neurológica. https://nepsa.es/las-cinco-as-de-alzheimer-2/
- Mayo Clinic. (2026, 1 de agosto). Enfermedad de Alzheimer: síntomas y causas. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/alzheimers-disease/symptoms-causes/syc-20350447
National Institute on Aging. (2024a, 5 de septiembre). ¿Qué sucede en el cerebro en la enfermedad de Alzheimer? https://www.nia.nih.gov/espanol/alzheimer-causas-factores-riesgo/sucede-cerebro-enfermedad-alzheimer
Organización Mundial de la Salud. (2026, 3 de julio). Demencia. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia
Pacheco Larrucea, S., Rahmani El Ouachekradi, R., Medrano Albéniz, J., Martínez Azumedi, O., Markez Alonso, I., & Pacheco Yáñez, L. (2024). Hace ya algún tiempo: Alois Alzheimer (1864-1915) y la enfermedad que lleva su nombre. Norte de Salud Mental, 19(70), 101–108. https://aen.es/wp-content/uploads/2024/02/Norte-70.pdf
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